Harvard busca periodistas innovadores

noviembre 18, 2014

nieman school

Hasta el primero de diciembre hay tiempo para postularse a la “Nieman-Berkman Fellowships in Journalism Innovation” que entrega la Nieman Foundation que depende del laboratorio de periodismo de la Universidad de Harvard (Massachusetts, USA).

Los candidatos elegidos recibirán la posibilidad de estudiar un tema de su predilección en este prestigioso espacio académico durante un año, con una asignación anual de u$s65 mil en total.

¿El reto? Presentar una idea innovadora para el periodismo actual. Si, la excusa de que todo esta inventado no sirve en este caso.

Otro dato más: no es necesario ser periodista, tener titulo de periodista o ejercer de periodista para postularse. Si hace falta tener una idea original, algo que quizás sea más difícil que oficiar de “reportero”, profesión que reduce cualquier hecho a 5 “W”.

Esta autora que retoma después de tanto tiempo su mentado blog de comunicación, no cuenta con una idea innovadora, pero si con un consejo para quienes la tengan: no la escondan.

Sucede que hace poco, en una entrevista con cuatro emprendedores que lanzaron este año un portal en la Argentina, me contaron nuevas ideas que tenían para su flamante compañía online.

Mi primera reacción fue recomendar dejar eso fuera de la nota “a ver si se las robaban” (en realidad tiendo a dejar las promesas e iniciativas no cumplidas fuera de mis artículos, porque en mas casos que pocos, terminan en la nada), pero esto generó una inmediata respuesta al unísono de los cuatro empresarios: “Todas las personas con las que hablamos del entorno entrepreneur nos dicen que la idea es lo de menos, lo importante es la implementación y quien lo hace mejor”.

Con lo poco fanática que soy de los emprendedores, reconozco cierta sabiduría en esta lógica. En ese “entorno” las ideas se comparten, porque así se pulen, se critican, se consideran y eventualmente, se concretan.

¿Puede el periodismo hacer lo mismo? Si alguno piensa que si, cuéntenselo a Harvard. Si se ganan una estadía en ese lindo campus, me escriben y me cuentan.

Mas info: Fundación Nieman


Esos días en los que estalla el mundo

junio 22, 2013

trensarmiento

Recuerdo que esa mañana había empezado bien. Tomé el colectivo a horario e íbamos bastante rápido como para no tener que pagar un taxi y completar el viaje que cada mañana a las 7 me deposita en Palermo.

Frenamos en una esquina, yo iba sentada junto a la ventana y pude ver como dentro de un bar un chico repasaba fotocopias. Me retrotraje a aquella época en la que yo también estudiaba en bares para forzarme a no distraerme, en horarios raros para aprovechar los tiempos que el trabajo me permitía.

Ponerle fin a esos malabares me había dado mucha satisfacción en ese entonces y por eso me compadecí de ese chico. Recordé lo irritable que era en aquella época porque tenía que planear esas jornadas en las que hacía encajar cada una de las obligaciones como piezas de tetris.

Ese castillo de cartas se desmoronaba cada vez que algo salía mal, cada vez que el colectivo tardaba mucho, que tenía que quedarme un rato más en el trabajo, que alguien llegaba tarde, que tenía que invertir un segundo más de lo planeado en lo que fuera. Lo que más valoré de terminar de estudiar fue volver a tener tiempo para esperar, para caminar unas cuadras cuando está soleado, para planear una salida con amigas, para no perder la cabeza porque las horas del día no alcanzan. De vez en cuando ahora, puedo darme el lujo de levantarme sin despertador y preguntarme qué tengo ganas de hacer hoy.

Crucé rápido las siete cuadras que separan la parada de la redacción, atravesando hordas de gente que entran a la estación de tren, obreros que ingresan temprano en los lujosos edificios que se construyen por Fitz Roy –esos de u$s3.500 el metro cuadrado- y los hipsters que recién salen del boliche y que son dueños de las calles palermitañas a esa hora. Este viaje también me molesta, pero menos que los malabares.

Llegué y puse a grabar la radio que seguimos a la mañana, me hice un café, subí los primeros cables del día a la página web en la que trabajo. “¿Tenés lo del tren?”, le pregunté a la editora. Lo había escuchado en la radio, otra vez un choque en el Sarmiento. Pero esta vez la gente había salido, caminaba por las vías, o al menos eso decían los testigos que andaban por el lugar.

Escribí unas líneas con lo que vi por televisión y lo que escuché en la radio. La foto la tomé de Twitter, que fue la primera vía por la que se comunicó la propia gente accidentada.

Llevamos el tema bien arriba, pero como nota chica en principio. Poco duró esa tranquilidad inicial. Era más grave de lo que pensábamos. Estábamos en uno de esos días en los que “estalla el mundo”. ¿Qué significa esto? Que deja de importar si el dólar subió o bajó un centavo, si la figurita X va con tal o cual lista a las elecciones, si la soja pasa su precio récord o si la Corte falla en contra de reformar la Justicia, que es algo que todos ya sabíamos.

Entonces sólo es clave si tenemos “lo del tren”. Cambia el mundo y todo pasa a importar mucho menos, hasta el mediodía en mi caso, que es cuando me aparto de la página principal y vuelvo a la realidad, que siempre es la mía inmediata (soy hija única y egocéntrica, como me corresponde).

Pero antes del mediodía te das cuenta que nada importan los hipsters, los obreros o las hordas, los colectivos que llegan a horario y vacíos o no tanto, los bares en los que pasé miles de horas repasando apuntes que nunca voy a recordar –porque mi memoria no sirve para eso- y los malabares y partidos de tetris perdidos. Eso no importa porque pude llegar tranquila al trabajo sin que una formación de tren se me viniera encima. E importa menos aún porque hay gente que no podrá llegar a ningún lado.

E inmediatamente después de “¿tenemos lo del tren?”, la siguiente pregunta es “¿qué va a decir el Gobierno ahora?”. A quién echarle la culpa. ¿Y con quién iba el culpable en las listas? Si, a esto llegamos, a que haya un choque de trenes y no nos sorprenda lo suficiente como para olvidarnos de que el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, era un nombre que sonaba fuerte para las legislativas.

telamedit

Para darme una idea, consulté entonces Página 12, pero a las 9 de la mañana no tenían el tema en su página todavía. Télam si lo tenía: “Al menos tres personas quedaron atrapadas por el choque de tenes a metros de la estación Castelar”.

Los intentos de apuntarle con el dedo al maquinista no tuvieron éxito. Los militontos no ganaron esta vez. Y aún si lo hubieran hecho, ¿no fue la misma gestión estatal la que lo dejó subirse a la formación?

Randazzo se apersonó con look de elegante sport, en camisa blanca y sin saco ni corbata, como si aparentar que uno se arremanga a esta altura pudiera cambiar las cosas.

El ministro, que no es ningún idiota, sabe que con poner carteles y crear aplicaciones sobre horarios de trenes para celulares no arregló nada. Tampoco cambió las cosas la mano de pintura que le tiraron a los vagones. No engañan a nadie, ni siquiera a los convencidos, que le escribieron a la Presidenta en su Facebook “Cristina estamos con vos pero por favor hacé algo para que no muera más gente en los trenes”, pese a que justo esa entrada de la Presidenta fue borrada.

Los únicos cambios genuinos fueron el control de alcoholemia y el de las vías, que sí concretó su administración, pero que fue demasiado poco, demasiado tarde. Porque por más que inviertas en lo rápidamente visible, a pedido de quién sabe quién, más temprano que tarde estalla el mundo y un tren termina adentro de otro.

Hacia el mediodía ya sabíamos que había tres víctimas, y la cuenta de heridos seguía creciendo. Alguien más llega y me reemplaza, y yo bajo de nuevo a mi realidad, en donde nunca tomé trenes más que el de la Costa en algún fin de semana. E incluso eso fue antes de la “década ganada”.

La tiranía de la noticia no me afecta sólo a mi. Pasan los días y el crimen de una nena en Palermo, a pocas cuadras de donde está la redacción, se roba todas las tapas. Tapas que de estar en otro país podrían haber sido de los candidatos a legisladores, pero en la Argentina deberían haber sido del tren.


Gracias por las risas

junio 17, 2013

Imagen

Cuando era chica la radio y la música me ayudaron a abandonar la tele, las miles de horas de dibujitos animados, y otras barbaridades.

Como quería ya ser periodista me pareció lógico que me gustara también la radio, hasta que un día me di cuenta de cómo escuchaba la música y cambiaba automáticamente el dial cuando comenzaban a hablar las frenéticas locutoras con lenguaje estilo teen. Descarté la radio por lo menos por unos cinco años más.

Hasta que un día, volviendo de Mar del Plata de vacaciones con mis padres, escuché el programa de Dick Alfredo en FM Energy. No recordaba haberme reído tanto en la vida.

Cuando se pasaron a la noche en Rock&Pop no los abandoné más, a Dick, a Palito, a la Mega, a Roberto Flores, y a mi preferido, Martín Revoira Lynch. Y cuando pasaron a las mañanas, me acompañaron ocasionalmente en esos largos y difíciles viajes a Lomas de Zamora.

Tal fue la mimetización que a cada rato me sorprendía a mi misma repitiendo algo que “Fer” o “Fernando” había dicho alguna vez. Lo llamaba por el primer nombre, como si fuera un amigo. Hasta sentía que lo conocía, que sabía cómo pensaba. Pero claro, él nunca era si mismo en la radio.

Fue la persona que me enseñó que alguien que piensa lo contrario de mi opinión en todo, puede ser absolutamente genial.

A cuatro años, gracias por las risas “puto”, te extraño.


Drive

junio 9, 2013

drive edit

Pido disculpas por no haber dejado este año el correspondiente saludo por el Día del Periodista. Envié por Facebook solamente mi frase preferida de Rodolfo Walsh, que verán en la columna derecha de CenC. Pero no quería dejar de saludar a mis colegas invisibles; pese a que hoy no los acompaño más, sigo muy cerca de ellos y están para siempre en mi corazón.

Así como aquella vez les compartí esa reflexión sobre la escritura fantasma, este año la celebración de la fecha me encuentra en una situación distinta pero no menos compleja. Aquí está entonces mi complejo periodístico de este año:

Drive, además del verbo conducir o manejar (un automóvil), significa en inglés hacer un esfuerzo para alcanzar una meta u objetivo, desarrollar vigorosamente algo hasta una conclusión.

Voy a dejar la etimología ahí para no sonar como la Presidenta de todos los argentinos cuando nos explicó que el “cepo” era un titulo mediático, basado en “un instrumento de tortura del siglo XIX”.

Drive es un concepto que aplica a alguien muy dinámico, lleno de energía, determinado a hacer lo que sea necesario para llegar a su objetivo. Pero por sobre todo, es un concepto que se aplicaba a mí, a mi forma de ejercer el periodismo hace menos de dos años.

Tener drive implicaba para mi sobrellevar días de trabajo de 20 horas en continuado, en las que sólo paraba para comer, bañarme o viajar, y dormir las cuatro horas que quedaban para levantarme al día siguiente con la misma energía para hacerlo todo de nuevo, incluso sábados y domingos. Era ser feliz con mi profesión a pesar de ejercer en esas condiciones. Era haberme puesto hace años a mi familia de cabeza por haberla elegido y pese a todos sus augurios, luchar por poder vivir de lo que amaba.

Así era capaz de levantarme antes que el gallo para hacer cables de la industria de alimentos de Latinoamérica en pocos minutos, pasar siete horas escribiendo notas de negocios en español e inglés para que firmara otra periodista, y terminar el día cerrando artículos propios de interés general, lujo, celebrities, lo que fuera y hasta que las velas no ardieran. Todo sin dejar de hacer el blog de moda que tantas satisfacciones me trajo.

El tema nunca importó. Hubo notas que me gustaron más que otras. No era el punto. Siempre me jacté de poder encontrar una historia interesante en cualquier lado. Esa era, según entendía, mi función y mi habilidad.

Poco a poco me animé a sentirme un as de periodismo “revisteril”, capaz de cerrar notas de urgencia en cuestión de horas, sacando trucos de la galera que hasta a mi misma me sorprendían. Incluso recuerdo con cariño esa columna sobre diseño que me pidieron una vez y escribí íntegramente de madrugada. Es lo mejor que redacté hasta el día de hoy.

Pasar por un kiosco de diarios era la frutilla del postre. Cada mes encontraba dos o tres revistas, y alguna vez una tapa, que tenían mi sello. La gente compraba un ejemplar y en alguna parte del mundo leía mis notas, se informaba conmigo, y le gustaba o no aquello que yo había preparado para ellos. Y para las notas que no veía porque eran para medios del exterior, me bastaba pasar por el banco.

En esas ocasiones recordaba aquella vez cuando todavía estaba cursando el CBC y al volver de bailar una madrugada paré a desayunar con unas amigas en el local de una estación de servicio. Afuera de la ventana un camión descargaba los diarios del domingo en un kiosco, y sin entender bien por qué, mis ojos se llenaron automáticamente de lágrimas. No podía detenerlo ni explicarlo. Me pareció la escena más linda del mundo.

Había elegido bien, a pesar de los augurios. Ahora faltaba concretarlo, y para eso me sobraba drive. Hacia allá me dirigí sin pausa ni desvío.

Drive era algo que tenía hasta hace menos de 24 meses, cuando ante la oportunidad de hacer periodismo 9 horas al día sucumbí y dije que sí. Hoy me falta la energía para escribir una sola letra fuera de ese período de tiempo. Y en ese lapso lo hago casi mecánicamente.

La necesidad de perder tres horas al día viajando (de las cuales una la paso caminando), la posibilidad de dedicar un cachito de tiempo a esas cuentas pendientes que el drive me había impulsado a postergar (desde los amigos hasta la salud), fueron poco a poco apagando el fuego.

Pero no sólo me falta tiempo, me faltan ideas. Seca es la palabra. Quemada, me dicen algunos. Todo tiene un límite y parece que el drive también. ¿Puede ser que sea más de naturaleza revistera que del periodismo de actualidad? La autoexigencia es otro de los factores, me pido demasiado a mi misma y me impongo una presión innecesaria.

Más aún, me falta la alegría. El disfrute se fue con el drive a otra parte y no sé dónde ni cómo ir a buscarlo. No escribo una sola nota que me guste o me llene de orgullo. Ahora el tema me da lo mismo también, pero de otra manera.

Y esa sensación de poder llevarme el mundo por delante, esa seguridad que no me abandonó pese a haber sido la única segura de que estaba haciendo lo correcto, fue reemplazada por un constante sentimiento de duda. No me creo capaz de nada. Si antes me animaba a todo, ahora todo me queda grande. Fuera de mi alcance, de mi capacidad. La calidad es de otras personas, a mi se me escapa.

Después de meses de meditar sobre este asunto, logré identificar algunos de los factores responsables de este estado. Autoexigencia es uno muy importante. Falta de tiempo, puede ser. Tener repartida la cabeza en 20 pedazos y miles de temas por trabajar con coyuntura es otro. Enfocarse es más difícil.

El karma, lamentablemente, no me ayudó tampoco. Sólo para mencionar algunos ejemplos recientes, el descenso de Independiente, el incremento de los precios en el edificio en donde quería un departamento (para resolver el tema de las tres horas de viaje diarias) que me dejó fuera de carrera, el amor de mi vida que se empeña en no llegar nunca, todo jugó en contra de mi energía.

La mala racha lleva meses y no parece tener ganas de terminarse: este fin de semana negro me enteré además de todo esto que trabajaré en Navidad. Cuando tenía drive, por ejemplo, este dato ni me hubiera importado.

Comodidad, lamento decirlo, es otro factor. Quizás después de tanto tiempo de no poder desviarme del camino por el que me llevaba esa ambición, haber llegado a algún tipo de destino implica cierto relajo. Mi energía disminuyó en proporciones épicas y no sé cómo recuperarla. Las cortas vacaciones no ayudaron en esto. Unas más largas quizás lo hubieran empeorado.

Pero no estoy conforme con relajarme. No soy esta criatura dubitativa que se cree incapaz de hacer algo extraordinario. Soy la que se llevaba el mundo por delante. Sólo necesito recuperar mi drive. Es de las pocas seguridades que me quedan.

Finalmente, aclaro que no me deprime ni me asusta este estado. “This time will pass” decía U2 y es algo en lo que creo firmemente. Un escalón más en este camino en subida que es ser una periodista en construcción.

Si comparto todo esto es precisamente para saber si alguno atravesó una situación similar y puede sumar algún consejo. Teléfonos de asesores vocacionales que sepan de periodismo se aceptan también. Y por sobre todo, me servirían unas buenas noticias.

Saludos y feliz Día del Periodista atrasado
PK


La hermanita fashion de Ohlalá!

abril 21, 2013

ohlala ModaEn algún lado leí que conviene esperar a que el primer hijo de una familia tenga cuatro años para que nazca el segundo. Pero las chicas del equipo “ohlalero” se tomaron un año más para traer al mundo a la hermanita menor de la revista femenina que más vende en la Argentina (dicen 80 mil ejemplares por mes).

Se trata de Ohlalá! Moda, la edición fashion y pocket de una publicación muy cercana a mi corazón, donde me dejaron en algún momento dibujar algunas páginas hablando de belleza. La moda en la edición original no suele tener palabras, sólo fotos, porque la moda es imagen después de todo.

Pero ahora Ohlalá! tiene toda una revista dedicada al tema. Y les adelanto, es unos pesitos más cara que su “hermana mayor”. Saldrá dos veces al año, con cada recambio de temporada.

Quieren mirar los looks para adaptarlos a la “mujer real” dicen… ni voy a empezar a filosofar sobre ese término. Mejor me quedo con las buenas noticias y le doy la bienvenida a la nueva publicación.


FOPEA: los desafíos del periodismo en la era digital

noviembre 13, 2008

El próximo 21 y 22 de noviembre, se realizará en la Universidad de Palermo el III Congreso Nacional e Internacional del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA). “Los desafíos del periodismo en la era digital” será la temática a tratar a través de distintas charlas y mesas de debate.

La inscripción es de $100 y de $40 para estudiantes (escribir a: congreso2008@fopea.org). Si alguno tiene pensado ir, nos vemos en el Congreso.

Más Info:
FOPEA

 
Programa

21 de Noviembre
8.30 a 9.00 – Inscripciones
 
9.00 a 9.30 – Acto de Apertura
Elsa Zingman , decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo
Pablo Mendelevich, director de la Carrera de Periodismo de la Universidad de Palermo
Gabriel Michi, presidente del Foro de Periodismo Argentino
 
9.30 a 10.20 – Conferencia Inaugural 
Jean François Fogel (Francia, consultor, creador de lemonde.fr)
“El impacto de la audiencia en el trabajo periodístico en Internet”
Presenta: Daniel Santoro (Fopea)
 
10.20 a 10.30 COFFEE BREAK
 
10.30 A 11.50 Mesa de Debate
 
La formación de los nuevos periodistas multimedia
Gerardo Albarrán de Alba (Proceso, Sala de prensa, México)
Rüdiger Graichen (representante de la Fundación Friedrich Naumann, Alemania)
Alejandro Piscitelli (FLACSO y UBA)
José Roberto de Toledo (ABRAJI, Brasil)
Modera: Fernando Ruiz (Fopea)
 
11.50 a 12.50 Mesas de Debate
 
Redacciones: Transiciones entre papel y digital
Darío D’Atri (Clarín)
Daniel Arcucci (La Nación) * a confirmar
Julio Perotti (La Voz del Interior)
Federico Turpe (La Gaceta de Tucumán)
Modera: Abel Escudero Zadrayec (Fopea)
 
Internet, los periodistas corren el velo del periodismo
Sergio Carreras (http://sergiocarreras.blogspot.com)
Dardo Fernández (diariosobrediarios)
Leandro Zanoni (http://eblog.com.ar/ )
Modera: Mariela Arias (Fopea)
 
13.00 a 14.30 ALMUERZO
 
14.30 a 16.00 Conferencias Magistrales 
Rosental Alves (Knight Center, Estados Unidos)  
“La cultura del cambio en la redacción periodística”.
Presenta: María O´Donnell (Fopea)
 
Presentación de herramienta “Para Periodistas”.
 
Gumersindo Lafuente (Ex director de elmundo.es y actual director de soitu.es, España)
“Internet, Google, blogs y… ¿periodismo? ¿Sobrevivirán los medios en el nuevo ecosistema informativo?”
Presenta: Gabriel Michi (Fopea)
 
16.00 a 16.50 Mesas de Debate
 
¿Aportan los blogs al periodismo?
Juan Pablo Meneses (http://www.juanpablomeneses.com)
Jorge Torres (ABC Color, Paraguay)
Susana Yappert (Blog Hijas de Eva, diario Río Negro)
Modera: Inés Selvood (Fopea)
 
La radio en la nueva era
Pablo de León (Radio TEA)
María Muller (Universidad Austral)
Eduardo Maurí (ETER)
Modera: Magdalena Ruiz Guiñazú (Fopea)
 
16.50 a 17.00 COFFE BREAK
 
17.00 a 18.00 Mesas de Debate 
 
El riesgo de la web para los valores tradicionales del periodismo
Jorge Fernández Díaz (La Nación )
Mario Wainfeld (Página 12)
Miguel Wiñazki (Clarín)
Ignacio Zuleta (Ambito Financiero)
Modera: María Seoane (Fopea)
 
Periodismo digital y condiciones laborales y profesionales
Luis Díaz (ADIRA)
Lidia Fagale (UTPBA)
Damián Loreti (UBA)
Gonzalo Peltzer (El Territorio)
Modera: Fabio Ladetto (Fopea)
 
18.00 a 20.00 Charlas de Capacitación
 
“El ingreso del lector al circuito de producción periodística”
Ariel Torres, editor de Tecnología de La Nación
 
“Cómo realizar informes multimedia”
Con Gustavo Sierra, redactor especial de Clarín y Clarín.com
 
 
22 de Noviembre
 
9.00 a 9.40 – Conferencia 
Mindy McAdams (Universidad de Florida, Estados Unidos)
“La etapa multimedia del periodismo: cómo evolucionar con inteligencia y prudencia”
Presenta: Daniel Enz (Fopea)
 
9.40 a 10.30 Mesa de Debate 
 
La independencia editorial en los medios públicos
Tristán Bauer (Presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos)
Philip Harding (BBC)
Modera: Edgardo Esteban (Fopea)
 
10.30 a 10.40 COFFEE BREAK
 
10.40 a 11.30 Mesas de Debate 
 
Nuevas tecnologías para el periodismo y la inclusión social
Claudia Acuña (La Vaca)
Gerardo Albarrán de Alba (Proceso, Sala de prensa, México)
Susana Finquelievich (Instituto Gino Germani, UBA)
Modera: Susana Scándali (FOPEA)
 
Marcos regulatorios para una nueva realidad
Gabriel Mariotto (COMFER)
Guillermo Mastrini (UBA)
Norma Morandini (diputada Memoria y Democracia)
Edmundo Rébora (radio Continental)
Modera: Sebastián Lacunza (Fopea)
 
11.30 a 12.20 Mesas de Debate 
 
Los cambios en la información de cara a la TV digital
Santiago Do Rego (TodoNoticias)
Néstor Sclauzero (Radio Rivadavia y Canal 26)
Luis Valle (UP)
Modera: Luis Majul (Fopea)
 
Las agencias de noticias en la era digital
Martín Granovsky (TELAM)
John Reichertz (EFE)
Hugo Muleiro (ANSA)
Modera: Fernando Aguinaga (Fopea)
 
12.20 a 13.20 Mesas de Debate
 
Usos ilegales de la web con fines periodísticos
Henoch Aguiar (UBA)
Pedro Less (Google)
Modera: Mónica Baumgratz (Fopea)
 
Los hacedores del periodismo 2.0 (medios on line)
Luis Abrego (www.mdzol.com)
Alejandro Costanzo (www.cuyonoticias.com)
Federico Joannon (www.elmostrador.cl , Chile)
Modera: Itumelia Torres (Fopea)
 
13.20 a 14.30 Mesa de Cierre
 
Los hacedores del periodismo 2.0 (medios tradicionales)
Marco Chiaretti (www.estadao.com.br)
Marcos Foglia (www.clarin.com)
Gastón Roitberg (www.lanacion.com)
Jim Rowe (ex editor de The Washington Post)
Modera: Diego Pérez (Fopea)
 
14.30 a 15.00 Conclusiones del Congreso 
Jaime Abello (FNPI)
Fernando Ruiz (Fopea)


Fashion democracy?

octubre 3, 2008

Si la exclusividad es la regla para tener éxito en el mundo de la moda y el lujo, este año Viktor Horsting y Rolf Snoeren –de la firma Vicktor & Rolf– decidieron darle la espalda a la prestigiosa pasarela de la Semana de la Moda de París y hacer la premiere mundial de su colección de Primavera/Verano 2009 desde su sitio web. De esta manera, todos están invitados.

Nadie tuvo que quedarse afuera de esta pasarela virtual que se llevó acabo en todo el mundo ayer, 2 de octubre. Sin filas para entrar, sin acreditaciones especiales, también sin que se cayera el servidor por la cantidad de “invitados”, pero si con algunos problemitas de streaming. Así se presentó la colección Funny Face, de los diseñadores holandeses más exitosos. 

No son los primeros en utilizar esta estrategia. Sin embargo, no se trató de una transmisión en directo sino que contó con un fuerte trabajo de edición y musicalización. De hecho, se hizo con una sola modelo, Shalom Harlow, que desfiló cada uno de los conjuntos y parece copartir la pasarela con sigo misma, cruzándose en la pantalla una y otra vez.

Esto es más o menos similar a ver un espectáculo deportivo por televisión. Convengamos que la posibilidad de ver diversos ángulos, los detralles de cerca y las figuras de lejos, las piezas es mejor. Pero toda la emoción y los pormenores del espectáculo no se ven a no ser que estés “en la cancha”.

El objetivo de estos diseñadores es claro, y lo han dicho publicamente en más de una ocasión. Piensan que en el futuro ni el público, ni la prensa ni los compradores deberán salir de sus hogares para ver la colección. Es decir, utilizan la tecnología para promocionarse globalmente. Parece lógico y hasta suena a obviedad decirlo, pero el mundo de la moda no siempre fue amante de la tecnología. De todas maneras convengamos que todavía quedan varios problemas técnicos para resolver en este desfile por streaming. 

Primera fila para todos!!. ¿Una nueva forma de democracia inclusiva fashion, que hace un lado la estrategia elitista típica de las firmas de lujo y sale a mostrarse a un público más amplio? No nos engañemos, es una democracia del “se mira y no se toca compra”, ya que los precios distan de ser masivos, claro está. Más o menos como la democracia real. 

Más Info:
Víctor & Rolf