Otra mortal de pelos

Hace un par de años escribí una reseña de una película que me obsesionó por un breve tiempo. Se trata de Ekusute, largometraje de terror japonés en el que, en un argumento brillante a mi entender, el malo de la película, el monstruo innombrable, el sujeto temido de otro mundo no es otra cosa que un manojo de extensiones de cabello.

Fantástico, pensé en ese momento. Los japoneses son bárbaros y cuando parece que está todo inventado, se les ocurre una película con extensiones asesinas.

Imaginen mi sorpresa al encontrar un corto, ahora tailandés, con similar argumento. Se trata de 3AM, un film lanzado en 2012 con tres historias en las que el horror sobrenatural se desata a esa hora, “cuando los fantasmas tienen más poder”.

Aquí también ocurre, con menos brillantez, el robo de su cabello a un cadáver brutalmente asesinado. Así, una maldición desembarca otra vez en una pequeña peluquería. Concluyo que los orientales no estaban tan obsesionados con sus ojos como demostraban en el animé y algunas películas como “El grito”, sino que pusieron el foco en el cabello. No es para culparlos, el pelo de las orientales suele ser infaliblemente lacio, sedoso, permeable a cualquier cambio o peinado que estas decidan lucir.

Otra obsesión en esta y otras pelis del rubro es la necrofilia. Con lo exitosos y naturales que pueden resultar esos pagos para crear leyendas y mitos milenarios donde apoyar creíblemente un contrato de lectura con el espectador, igual prefieren estos autores ir de lleno al morbo cadavérico. Una morgue en cada estreno.

En fin, en 3AM recaen también en algunos vicios de las pelis yanquis: el grupito de chicos cool carilindos que inevitablemente deben morir de formas horribles para que la historia avance, rivalidad entre hermanos, padres ausentes, overkill (gente que sigue pataleando y gritando después de recibir varios balazos o puñaladas), etc. Lo que van ganando en experiencia y calidad me parece que se pierde en originalidad.

Dicho esto, qué queda por decir del terror argentino…. nada, brilla por su ausencia y no pasa de ataques zombi a los supermercados en protesta por la inflación. La semana pasada incluso le pregunté al encargado de una conocida librería si podía recomendarme un libro de terror que no fuera de Stephen King y no supo qué responderme. “Hay que escribirlo”, le dije.

Los japoneses, chinos, tailandeses, coreanos se enamoraron del género “terror teen” y le sumaron el estilo en el que si son expertos indiscutidos: la tortura. Abundan muertes violentas pero atípicas, originales, a las que se agregan asesinos sádicos con mil trucos para llegar al mismo objetivo, pero tomándose su tiempo. Otra que gangsters y mafiosos. Creo que hasta “Harry el Sucio” frunciría.

Aunque también en estas películas hay dos contrapuntos con lo anterior, y una gran diferencia respecto del cine al que estamos acostumbrados: lo sagrado de la familia –en especial el respeto a los mayores- y lo valioso del amor, en un formato ni zarpado ni meloso. Casi como un descubrimiento.

En Youtube se encuentran uno tras otro estos éxitos completos, con subtítulos en inglés. Si quieren empezar por algún lado les recomiendo un par de títulos que vi en estos días y que respetan el patrón: puros secretos familiares y maldiciones ancestrales, como debe ser para no caer en la simplista explicación psicológica de la escuela de ficción occidental. En esta selección no hay tortura y si, son todas de teens. Para morirse de miedo y de risa nada más.

“Ghost child” – Una adolescente comienza a experimentar sucesos sobrenaturales tras la muerte de su madre y después de conocer a la nueva (y joven) novia de papá, que viene además con “sorpresita”.

“La maldición de los abandonados” – Un grupo de universitarios se propone conocer una vieja mansión con un embrujo de amor, que es mencionada en un popular “best seller”. El escritor, responsable por revelar este secreto al mundo, emprende la tarea de rescatarlos. Pero la fallecida “dueña de casa” se empeña en castigar a quienes no superan la prueba de amor, a quienes engañan o lo dan por sentado. Una ídola.

“Alguien detrás de ti” Una exitosa joven presencia como sus familiares y amigos intentan uno a uno asesinarla y se apoya en un compañero de estudios, acusado de haber matado a su padre, quien también parece ser víctima de una maldición (un poquito demasiado, ¿no?). Acá hay mucha -pero mucha, muchísima- sangre, con trocitos de cosas flotando, mensajes premonitorios a través de sueños, secretos familiares, todo el combo y envidia de la buena fortuna fraternal, algo que en las culturas exitistas puede llegar a ser motivo de muerte.

Mas info:
Audition: el peligro eterno de la mosquita muerta
Malditas extensiones japonesas

Una respuesta a Otra mortal de pelos

  1. Marga dice:

    La construcción de casas con planos me parece fundamental, sobre todo hay que planear bien lo que se hace, es un paso a paso,

    Saludos.

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