Iron Man: el superhéroe para la tribuna femenina

tony stark

Volviendo sobre los temas importantes, miré este viernes la película que tiene toda la colección de superhéroes de Marvel, The Avengers.

Superman, de quien por cierto ya les hablé aquella vez, no está incluido en esta especie de copia de la Liga de la Justicia que se jacta de tener al primer superhéroe, el Capitán América. Pero ambos son una versión más o menos acabada de lo que un macho debería ser para el american dream. Tienen siempre sobre sus hombros el futuro del mundo.

Pero ninguno de estos dos superhombres le mueve el pelo a la audiencia femenina. ¡Ni Luisa Lane termina con Superman! Estos dos son aquello que quizás algunos hombres sueñan con ser. Después de todo, quien no quiere volar, tener fuerza sobrehumana, valentía a prueba de fallas, rebotar balas en el pecho y frenar trenes con el dedo meñique.

Superman o Capitán América, por infalibles, en el imaginario femenino pueden ser, como mucho, “papá”. No se equivocan y siempre hacen el bien. Salvan en cada oportunidad a la damisela que parece siempre estar en apuros y nunca poder valerse por si sola (menos Luisa Lane, que bien escondido lo tenía).

El lomo perfecto sobresaliendo de un traje gótico y la cabellera dorada como el sol de Thor, quizás podría apelar al modelo con el que sueña una adolescente o incluso una mina de unos 20 años. Thor es además, sensible. Es el Backstreet Boy de los Vengadores.

Pero el superhéroe para la tribuna femenina es definitivamente Iron Man, o Tony Stark. Es fachero, millonario, inteligente, gracioso, y por sobre todo, está irremediablemente dañado.

Tony Stark no tiene otro superpoder que su propia genialidad. Es superhéroe porque quiere, porque puede hacer lo que quiere (como suele hacer la gente de plata) y no por algún designio del destino, familiar o un experimento que salió mal. Con su trajecito volador sale a enfrentar misiles afganos o semidioses dementes básicamente porque está mal de la cabeza.

Stark puede ser Iron Man, puede hacer sonar “Shoot to thrill” de AC/DC cada vez que aparece en pantalla, puede tener siempre un comentario irónico bajo la manga, pero sufre de daddy issues. Vive a la sombra de algo que lo atormenta y que lo mantiene emocionalmente quebrado.

Es un superhéroe, pero necesita que lo salven. Y esto es irresistible.

Pepper Potts lo banca a muerte, aguanta lo inaguantable y no es una especie de minita inoperante buscando que la rescaten. No lo necesita. Ella es su cable a tierra.

A la larga, si bien ganan más las que saben dejarse caer para que los hombres Superman las tomen en sus brazos a centímetros de hacerse puré contra el piso, más son las que se empeñan en salir al rescate. Otra historia sería aburrida. Nosotras, se ve, también queremos ser heroínas.

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