Feliz día a los periodistas invisibles

Tengo que admitir que este día del periodista del 2008 no me agarrará en el mejor momento de mi amor por esta profesión, dado a hechos recientes que son demasiado largos y complejos como para contar en este espacio. Sin embargo hoy leí en el boletín de la Agencia Nacional Argentina de Comunicación de la UTBA un texto de Ignacio Ramonet que me dejó con ganas de escribir una vez más sobre el periodismo. Nunca en mejor momento para dar un saludo de feliz día del periodista por adelantado, y renovar la pantalla de este blog que tengo abandonado desde hace un tiempo.

No coincido con el espíritu del texto completo de Ramonet, que intenta predecir “el fin del periodismo” en la era de una “tendencia peligrosa” que es la autoinformación, que se impone gracias a los medios electrónicos –un palito para nosotros bloggers… infaltable- y demás teorías apocalípticas. Qué se puede esperar de un texto titulado “Periodistas en vías de extinción”.  Pero me atrajo el siguiente fragmento:

“El sistema ya no quiere más periodistas. En este momento, puede funcionar sin ellos o, digamos, con periodistas reducidos a meros obreros de una cadena de montaje, como Charlot en la película “Tiempos Modernos”, es decir, meros trabajadores que hacen retoques en los partes de agencia. Es necesario ver lo que son las redacciones actuales, tanto en los periódicos como en las radios y las televisoras. La gente conoce a los periodistas famosos que presentan los telediarios de la noche, pero detrás de ellos se esconden miles de periodistas que, sin embargo, son los que alimentan la maquinaria”.

Tema aparte será en esta ocasión la taylorización en las redacciones, y por otro lado la vagancia de algunos periodistas muy conformes con su rol en esta maquinaria de la información. La amenaza más grande que sufre el periodismo no es ni la taylorización ni el “peligrosísimo” avance de los medios electrónicos que le han impuesto a los dinosaurios una exigencia de velocidad para la primicia y una necesidad de rápida adaptación a las nuevas formas de trabajo que no pueden satisfacer. Ni siquiera la censura es hoy el peor enemigo del periodismo no comprometido en el que todos nos sentimos más que cómodos y divertidos trabajando.

La peor amenaza para el periodismo es la pauperización de los empleos, el abuso y la explotación que no permiten el desarrollo de los buenos periodistas en pos de los intereses de la libertad de empresa. Rodolfo Walsh nos advertía “El terror se basa en la incomunicación”. Pero en esta era hipercomunicada la amenaza pasa por el terreno económico, permitido sin duda por la complicidad del terreno político.

Pero como ya dije, esto es tema parte, para otro momento. No es mi intención saludar a los periodistas recordándoles la amarga realidad que viven todos los días. Me interesa saludar en esta oportunidad a los que se identifican como yo con la frase  detrás de ellos se esconden miles de periodistas que, sin embargo, son los que alimentan la maquinaria”. Ramonet seguro se refería a los periodistas de agencia –los que siguen haciendo periodismo como se debe- los pasantes, los redactores, los correctores, etc. Yo incluyo a los periodistas invisibles, los que hacemos la nota y no ponemos la firma, los que no salimos en los créditos al final del programa, los que trabajamos a la sombra de aquellos que milagrosamente tienen tiempo de colaborar en todos lados.

La semana pasada fui a una conferencia de un periodista que respeto mucho aunque pensamos distinto en todo. A la mañana él había publicado su columna en el diario y creo que también participó de un programa de radio. A la tarde, según comentó, estuvo trabajando en Casa Rosada, a la tarde-noche compartió sus conclusiones con ese auditorio. Y mientras lo escuchaba tan seguro, tan informado, tan genial, aunque tan distinto a mi, no pude evitar pensar que bueno debe ser el equipo de gente que está detrás de este tipo, y lo ayudan a ser elprofesional que es. Así que feliz día para ellos.

Feliz día del periodista a los que, pauperizados y todo ejercen, por verdadera vocación, porque no podrían hacer otra cosa. Feliz día a los que son felices por ir todos los días ha hacer lo que les gusta y no esperan el aplauso. Feliz día a los que siguen intentando hacer un periodismo sin mentiras, porque el periodista debería tener vocación por la verdad.  Feliz día a los que no explotan a los periodistas. Feliz día a los que hacen su trabajo con esfuerzo y no con acomodos. Feliz día a todos los que trabajan a la sombra, porque entienden que más importante que las luces y la fama es el hecho de poder ejercer este oficio maravilloso. Feliz día a los que se enamoraron del periodismo y no me dejaron bajar los brazos frente a estas injusticias que tiene la profesión. Feliz día a los periodistas, espero algún día llamarlos colegas con todas las letras.

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