David LaChapelle

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La última cena se transforma en un capítulo más de la cultura pop en las manos de David LaChapelle, el fotógrafo norteamericano más reconocido en el mundo por sus trabajos con estrellas de Hollywood que por su verdadero e inigualable talento. La imagen forma parte de una serie de fotografías que realizó el artista por encargo para la Revista I-D de Londres en las que un hipotético Cristo contemporáneo recorre las calles de lo que aparenta ser una ciudad norteamericana antes que un suburbio londinense.

La obra es una de las 20 seleccionadas por la curadora Eva Grinstein entre las que figuran en el último libro del fotógrafo, titulado Heaven to Hell, publicado en el 2005. La muestra, traída a Argentina por b-side, está siendo exhibida en el Malba hasta el 21 de mayo próximo. También se proyecta en el auditorio del museo el film Rize, dirigido por el fotógrafo, que como verán en sus trabajos de fotografía también tiene muchísima influencia del cine hollywoodense recargado al máximo. 

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Estas son las únicas fotografías que pude tomar antes de que una chica amablemente me pidiera que no sacara más. Tendrán miedo de que le copien las obras?? En museos de otros países no hay tanto drama con las fotografías, al contrario. A falta de pruebas, tendrán que creerme a mi entonces: no se pierdan la oportunidad de ir a ver en vivo y en directo la obra de LaChapelle. Se van a quedar con muchas ganas de ver más

En este recorrido “Jesucristo” es acompañado por su séquito de discípulos, que tranquilamente podrían haber sido sacados de un video de hip-hop. Éstos visten ropas amplias, camperas deportivas  o de jean, vinchas, cadenas, gorras, nada de túnicas ni mantos, cruces ni símbolos religiosos de ningún tipo, salvo por el protagonista de la fotografía, vestido en blanco y celeste.

Las poses parecen imitar a aquellas representadas en las pinturas que decoran las iglesias, pero está más cerca a una foto de una pandilla de Nueva York. Las expresiones de los “discípulos”, parecen estar suplicando con tristeza. Extienden sus brazos hacia él pero no lo tocan. Sólo uno de ellos, ubicado en el centro físico de la imagen, lo apunta con el dedo, como reprochándole, quizás como aquel discípulo que increpó a Jesús para que peleara en vez de entregarse a los soldados del Imperio Romano.

De las doce personas que se ven en la fotografía, sólo dos de ellas son personajes femeninos, ambas a los costados de Cristo. Parecen imitar a aquellas que la historia caratuló como “las mujeres que seguían a Jesús”, María Magdalena, Marta y su Madre María

Jesucristo es, en todas las fotografías, el único que mira a la cámara, con una expresión seria e inmóvil, como si permaneciera inmune a los pedidos y súplicas de sus seguidores. Sin embargo, en todas las imágenes aparece con los brazos abiertos, no extendidos en cruz sino como dispuesto a recibir a alguien, como si fuera la copia de una estampita.

En fin, lamento haberlos expuesto a esta crítica a barata que me sentí impulsada a realizar; no soy experta en arte ni pretendo serlo. Sólo quise compartir con uds. mi impresión para motivar a que alguien se anime a dar la suya.

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