La respuesta: Se inician las clases.

El Gobierno de la Facultad también respondió con un comunicado, que me acaba de llegar, en especial a las asociaciones que los acusaron de impedir el normal funcionamiento de la libre expresión.

Me suena tan raro que se mencione en especial el tema de los incendios y de las escaleras, por más de que los datos que figuran en el comunicado son reales. El año pasado mientras rendía un final, un chico se apoyó contra la pared en el primer piso de la facultad y se produjo un cortocircuito: la instalación eléctrica estaba al descubierto y si no fuera porque el compañero se apoyó sobre su bolso se hubiera quedado pegado. A mediados del 2006 hubo un comienzo de incendio en la planta baja, de lo cual los que estaban en el 3er y 4to piso ni se enteraron hasta que escucharon las sirenas de los bomberos. No sucedió nada pero se puso en evidencia que estudiamos en una caja de marmol sin salida ni plan de evacuación.

No se si recuerdan, pero los que nos empezamos a preocupar por la falta de matafuegos y señalización fuimos los estudiantes luego de Crogmañón. Ojalá se haya hecho algo al respecto ahora, y menos mal que mientras no se hizo nada no  hubo que lamentar accidentes.

Las escaleras: una de las 3 escaleras de Ramos Mejía (la más grande, porque la segunda es mediana y la tercera no deja pasar a más de una persona a la vez) se rompió en Noviembre. Seguía rota cuando fui en febrero para rendir!!!. Espero que esté solucionado, porque si en diciembre (cuando todavía había clases)sucedía un accidente, no había forma de salir corriendo.

También se mencionan las concesiones de bares y kioscos, que nunca por lo menos en Ramos ocuparon más de lo que debían. Sacar las máquinas expendedoras a muchos compañeros les parecerá un triunfo, yo sin embargo (que tomo toneladas de café) prefieron pagarlo $0,75 en una máquina y no $1,50 en kioscos y en el bar de los estudiantes. Pero es mi opinión nada más. Seguro que este año me sale $1,75.

Por el acuerdo de las carteleras: le tengo muy poca fe. No hubo nunca decisión política ni acuerdo entre las organizaciones para mantener el orden en ninguno de los edificios y no lo va  haber ahora. Porque el único tipo de política que hacen es ese: si uno cuelga un cartel, el otro tiene que colgar dos y en un lugar más visible (como los pizarrones o el techo) y aparte repartir 1000 panfletos, entonces el tercero reparte 10.000… Los mismos partidos saben que esto es un círculo vicioso que no lelva a ningún lado, pero a la vez no pueden salirse de él.

Les dejo entonces la respuesta del Gobierno de la Facultad, que tiene poder para que empecemos o no las clases, para extender los días que sea necesario el año lectivo, pero no puede evitar desde hace años que se cuelguen carteles donde no corresponde.

Lunes 19 de marzo de 2007

Frente al cierre de las sedes y el no inicio de las clases

Los detalles de la una decisión

 Luego de un gran debate y de una reflexión profunda frente a los acontecimientos ocurridos el sábado, las autoridades de la Facultad de Ciencias Sociales nos vimos obligadas a tomar la decisión de cerrar las tres sedes y de suspender el inicio de clases, tal como explicamos en detalle en la comunicación oficial enviada ayer.

Hoy debía ser un día de celebración para todos porque la sede de Santiago del Estero 1029 iba a ser inaugurada, pero los hechos de sábado lo impidieron. 

La drástica decisión fue tomada con, principalmente, los siguientes objetivos: rechazar de modo categórico cualquier tipo de violencia que pretenda reemplazar el diálogo, el debate y los acuerdos; garantizar la seguridad de todos quienes desarrollan sus actividades en nuestra casa de estudios; impedir por todos los medios a nuestro alcance que se naturalice cualquier tipo de violencia y que la comunidad toda de Sociales esté al tanto y debata sobre lo que ocurre en nuestra Facultad respecto de la ocupación de los espacios.

Algunos pueden interpretar lo ocurrido el sábado como una simple pelea entre agrupaciones, pero en tanto autoridades de la institución no podemos permitir ningún tipo de agresión física dentro de nuestras sedes y no podemos exponer a los miles de docentes, estudiantes y trabajadores administrativos a situaciones como las que se sucedieron. Somos nosotros los responsables de la integridad de esas personas y fue por eso que tomamos la determinación que anunciamos ayer.

Nuestros edificios tienen problemas edilicios históricos, en gran medida, porque a excepción de la nueva sede, ninguno de ellos fue concebido como institución educativa y, también, porque hasta hace no demasiado tiempo las condiciones de seguridad física no parecían ser un tema central para los debates de Ciencias Sociales

Como las condiciones edilicias fueron para nosotros desde un comienzo una preocupación fundamental, una de nuestras primeras medidas de gobierno fue llevar adelante las gestiones necesarias para la obtención de un nuevo y definitivo edificio para nuestra Facultad. Tan convencidos estábamos y estamos de que Sociales se merece un lugar digno para desarrollar sus actividades que conseguimos ese edificio.

Pero nuestra preocupación no se limita a las condiciones de la nueva sede. Por ello estamos llevando adelante una serie de medidas en los edificios de Ramos Mejía 841 y de Marcelo T. de Alvear 2230 tendientes a mejorar las condiciones para su utilización y para que sean menos riesgosos: cambiamos el sistema de señalética, hay un control permanente de los elementos necesarios para actuar frente a la posibilidad de un incendio, ya hemos emplazado a quienes regentean los locales comerciales de los rellanos de las escaleras para que dejen libres esos espacios, quitamos las máquinas de gaseosa y café que entorpecían el paso; se realizaron revisiones integrales de las escaleras, se repararon las fachadas que tenían problemas, entre otras medidas.

Sabemos que la nueva sede es objetivamente un mejor lugar, pero también somos conscientes de que hay allí una gran carga simbólica: cuando Sociales finalmente mude la totalidad de las carreras allí se habrá cerrado un ciclo de demandas y de padecimientos. Por eso fue que con tanto empeño nos reunimos con los representantes de las agrupaciones para lograr un acuerdo que nos permitiera a todos establecer un nuevo modo de respeto y emprender una nueva cultura política respecto de los espacios comunes. 

Contra la cultura del avasallamiento se lucha día a día y no es fácil transformarla en poco tiempo y sin la colaboración y la participación de todos.

La apropiación privada de los espacios públicos no forma parte de la cultura que queremos construir y consolidar. Desde el gobierno de la Facultad hemos hecho todos los intentos y se nos ha hecho muchas veces complicado lograr acuerdos. Hemos tenido más de un problema para que quedara a la vista la comunicación institucional de utilidad de todos, como por ejemplo las informaciones sobre inscripciones o la necesaria para los comicios universitarios.

De ninguna manera permitiremos que se diga que con estas medidas de seguridad se intenta impedir la libre expresión de todos los integrantes de nuestra comunidad. Porque tenemos un altísima estima por la actividad política y porque quienes conducimos la Facultad provenimos de la militancia hicimos todas las reuniones y tuvimos todos los diálogos necesarios y hemos tenido toda la paciencia para lograr acuerdos. Basta recordar que fueron las autoridades de la Facultad quienes convocaron al diálogo y quienes proveyeron de carteleras a las agrupaciones para que éstas pudieran expresarse. 

Del mismo modo que valoramos y promovemos la participación, somos conscientes de que debemos respetarnos y lograr que nuestros edificios sean lugares seguros. 

En la actualidad, dos tercios del ancho de los pasillos y los halls principales de las sedes de Marcelo T. de Alvear y de Ramos Mejía están ocupados por mesas y por paneles de las agrupaciones. Esto genera complicaciones en situaciones de normalidad y volvería imposible la circulación en caso de que ocurriera un accidente. Por eso estamos trabajando y por eso queremos lograr los acuerdos que hagan falta.

Con ese espíritu la Facultad compró las carteleras a las que se hace mención aquí y en la misma línea fue que aceptamos la propuesta de algunos militantes de comprar caballetes que reemplacen los actuales escritorios de las agrupaciones, de modo de que en caso de incidentes no hubiera muebles que entorpecieran el paso.

Los especialistas en Higiene y Seguridad que consultamos nos indicaron que el gran riesgo de nuestra Facultad era la posibilidad de un incendio por la gran cantidad de papeles colgados que hay en nuestras sedes. Luego de estas consideraciones, decidimos la compra de las carteleras para el nuevo edificio, de modo de no repetir lo que ocurre en la sede de Ramos Mejía, donde los afiches de las agrupaciones han sido colgados de los tubos por donde pasa la instalación eléctrica.

Por otra parte, las normas y regulaciones vigentes indican que: los lugares comunes deben estar libres; que ante una situación de incendio se debe caminar ordenadamente, lo que se vuelve imposible con la gran cantidad de obstáculos que existen hoy en los pasillos; que deben estar a la vista de todos tanto la señalética -a través de la cual se indican las salidas de emergencias- como los hidrantes y matafuegos; que debe haber un lugar especial para almacenar material inflamable como pinturas y aerosoles y que los pasillos y escaleras deben estar libres.

Debido a que en las sedes de Ramos Mejía y de Marcelo T. de Alvear no todas las agrupaciones respetan estas normas y para dar un primer paso de una nueva forma de convivencia en la sede de Santiago del Estero 1069 fue que convocamos a las agrupaciones para sellar el acuerdo. Mantenemos la voluntad del diálogo y esperamos poder lograr un  acuerdo que sea beneficioso para los miles que día a día desarrollan sus actividades en nuestra Facultad.  

No pretendemos con esta medida entorpecer el desarrollo de las actividades académicas y por ello desde la Secretaría Académica ha determinado que se extenderá un lunes el primer cuatrimestre de 2007 en Sociales de modo tal que nadie pierda una clase por una decisión de las autoridades de la Facultad.

Porque queremos cambiar algunas de nuestras costumbres y cierta tradición donde respetar los espacios de todos no parece ser importante. Porque esperamos que esta situación nos haya permitido reflexionar a todos, esperamos que mañana 20 de marzo cuando se retomen las actividades y se dé inicio al ciclo lectivo, esté en la voluntad de todos llegar acuerdos que vayan en pos del beneficio de las casi treinta mil personas que somos la Facultad de Ciencias Sociales. 

Dirección de Comunicación Institucional

Secretaría de Gestión Institucional Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Buenos Aires

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